En esta sección podrás encontrar una serie de tips y consejos, de los cuales podrás ayudarte en el día a día con tu bebe. Desde Candy nuestra misión es poder acompañarlos y ayudarlos a ustedes desde la góndola de su supermercado favorito a su casa. Esta mini guía , contiene una respuesta a todos los problemitas habituales que un padre o madre puede tener con su bebe. Esta 100% escrito por Médicos, Pediatras y Psicólogos Infantiles para poder serte de la mejor ayuda.
No creemos que mas es mejor, mientras mas cantidad informacion les brindemos mas probable es que se llegue a la confusión o al desinterés, por eso elegimos desde Candy los temas mas importantes y necesarios para poder ayudarte.
PREVENCION DE ACCIDENTES EN NIÑOS PEQUEÑOS:
Los accidentes domésticos con niños pequeños son una preocupación común para muchos padres y cuidadores. Aquí hay algunas medidas preventivas clave para reducir riesgos en el hogar:
Seguridad de la estructura: Utilice una cuna con separación de barrotes entre 4,5 y 6 cm y barandas no rebatibles de al menos 60 cm de alto.
Materiales: Asegúrese de que las pinturas sean no tóxicas.
Protección interna: Use protectores para evitar golpes contra los barrotes.
Entorno despejado: No deje objetos pequeños, cintas o juguetes dentro de la cuna.
Fijación: Las barreras en la parte superior deben estar atornilladas firmemente a la pared (evite las de tipo acordeón o de presión en zonas altas).
Diseño: El espacio entre barrotes no debe superar los 6,5 cm.
Seguridad: Verifique que no haya bordes afilados y que el niño no pueda quedar atrapado al abrir la barrera.
Barreras inferiores: En la parte baja de escaleras o pasillos puede usar barreras fijas o a presión.
Cierre: Asegúrese siempre de que queden correctamente cerradas.
Límite de edad: Deje de usarlas cuando el niño cumpla 2 años, ya que a esta edad pueden intentar treparlas o tirarlas.
Adecuación: Use solo juguetes apropiados para su edad, de materiales seguros y sin piezas pequeñas que puedan desprenderse (riesgo de asfixia).
Mantenimiento: Revise regularmente si hay piezas rotas, sueltas o desgastadas.
Peligros ocultos: No permita que jueguen con cordones, bolsas plásticas o globos.
Supervisión: Controle al niño mientras juega y enséñele a usar sus juguetes de manera segura.
Protección: Cubra todos los enchufes y asegúrese de que los cables estén debidamente aislados.
Ocultamiento: Mantenga los cables fuera del alcance del niño.
Cuidado especial: Proporcione supervisión constante y vigile que el niño no se acerque mientras usted plancha.
Zonas seguras: Es preferible que el niño no esté en la cocina mientras cocina.
Uso de hornallas: Utilice siempre las hornallas interiores y gire los mangos de las sartenes hacia adentro.
Líquidos calientes: No transporte recipientes calientes si tiene al niño cerca o en brazos.
Seguridad infantil: Instale bloqueos en armarios y cajones; evite el uso de manteles que el niño pueda jalar.
Almacenamiento: Guarde productos de limpieza (en envases originales), cuchillos, medicamentos e insecticidas bajo llave o fuera de su alcance.
Electrodomésticos: Desenchufe y guarde los aparatos pequeños después de usarlos.
Ubicación: El niño debe viajar siempre en el asiento trasero con el sistema de retención infantil (silla) adecuado.
Nunca solo: No deje al niño solo en el coche; las temperaturas pueden subir rápidamente y causar golpes de calor fatales.
Bloqueo: Mantenga puertas y ventanas bloqueadas durante el trayecto.
Conducción responsable: Evite distracciones con el móvil y respete siempre las señales de tránsito.
Alimentación: No ofrezca alimentos pequeños y duros como garrapiñadas, maníes o frutos secos que puedan ser aspirados.
Objetos pequeños: Tenga especial cuidado con monedas, botones, pilas de botón o piezas de juguetes desmontables.
Bolsas plásticas: Evite que jueguen con ellas para prevenir riesgos de asfixia.
Supervisión total: Un niño solo en el baño puede resbalar, golpearse o ahogarse en pocos centímetros de agua.
Piscinas: Mantenga vigilancia estricta cuando el niño esté cerca de una piscina.
Elementos cortantes: Mantenga tijeras, cuchillas de afeitar y otros objetos fuera de su alcance.
https://drive.google.com/file/d/1fAkm6HdsYOsz62HHo6hLiYSm1c2uuyPJ/view?usp=sharing
CUANDO ES CONVENIENTE OFRECERLE EL CHUPETE AL BEBÉ Y COMO USARLO:
El chupete es una herramienta útil que ofrece dos grandes beneficios: funciona como medio de calma a través de la succión no nutritiva y actúa como un factor protector frente al síndrome de muerte súbita del lactante.
Es conveniente introducir el chupete una vez que la lactancia materna esté bien establecida. Esto se identifica cuando:
La madre se siente cómoda amamantando (sin dolores, molestias o grietas).
Existe seguridad de que la producción de leche es suficiente.
El bebé aumenta de peso según los parámetros del pediatra.
El niño o niña descansa tranquilo un par de horas tras alimentarse.
Para que el uso del chupete sea seguro y beneficioso, siga estas pautas:
Priorice la alimentación: Nunca use el chupete para retrasar la comida si el bebé tiene hambre.
Seguridad física: No cuelgue el chupete del cuello del niño con cintas o cadenas; esto representa un alto riesgo de asfixia.
Higiene estricta:
Lávelo con agua y jabón después de cada uso.
Si cae al suelo, no lo limpie con su boca; use agua limpia.
No permita que el bebé comparta el chupete con otros niños.
Salud bucal: Jamás añada miel, azúcar u otros endulzantes al chupete.
Mantenimiento: Verifique que esté en buenas condiciones, sin roturas ni piezas flojas que puedan desprenderse.
Retiro gradual: Se recomienda comenzar a reducir su uso hacia el primer año de vida.
https://drive.google.com/file/d/1w44Ljz7qfoAikNr761LaWaFkVUpNm1k0/view?usp=sharing
EL CHUPETE:
Aunque un recién nacido pueda parecer indefenso, nace con una capacidad asombrosa: el instinto de succión. Este comportamiento se desarrolla incluso antes del nacimiento, pudiendo observarse en ecografías mientras el bebé está en el útero.
Es fundamental que, tras el nacimiento y si las condiciones lo permiten, se facilite la succión del pecho materno sin interferencias. La forma en que un bebé se prende al seno es biológicamente distinta a cómo utiliza un chupete o tetina.
Ofrecer elementos artificiales (chupetes o mamaderas) durante los primeros días de vida puede poner en riesgo la lactancia por las siguientes razones:
Alteración del patrón de succión: El bebé necesita mover la lengua y posicionar la boca de forma diferente para el pecho que para el chupete. El uso temprano de tetinas puede "confundir" al niño.
Menor eficacia al alimentarse: Si el bebé intenta succionar el pecho como si fuera un chupete, la extracción de leche será menos eficiente.
Impacto en la madre: Una mala técnica de succión puede provocar dolor o grietas en los pezones, dificultando el proceso para la madre.
Producción de leche: Dado que la producción de leche se establece en esos primeros días, una succión ineficaz puede disminuir el suministro, afectando el crecimiento y la nutrición del bebé.
Regla de oro: Para proteger la lactancia y asegurar un buen crecimiento, espera a que el amamantamiento esté consolidado antes de introducir el chupete.
https://drive.google.com/file/d/1is3B-wMeoxpHGytUVDBQDqyjbXabknEA/view?usp=sharing
EL BEBÉ TIENE HAMBRE:
Aprender a interpretar el lenguaje corporal de un recién nacido es clave para una crianza tranquila. Los bebés no se rigen por relojes, sino por necesidades biológicas que comunican a través de gestos específicos.
No esperes a que el bebé llore para alimentarlo. El llanto es una señal tardía. Presta atención a estos comportamientos previos:
Movimientos oculares: El bebé se nota más inquieto bajo los párpados o al abrir los ojos.
Búsqueda activa: Mueve la cabeza de un lado a otro buscando el pecho.
Sonidos bucales: Realiza un suave chasquido con la boca o se chupa los labios.
Manos a la boca: Lleva sus manos hacia el centro de su cuerpo o succiona sus propios dedos.
Recomendación: Responder rápidamente a estas señales evita momentos de alimentación tensos y asegura que el bebé succione con calma. Durante los primeros meses, la única señal válida es la que comunica el niño, no el horario.
Primeros meses: La alimentación debe ser a libre demanda, sin demoras.
A partir de los 2 o 3 meses: El bebé suele establecer de forma natural un ritmo de aproximadamente cada 3 horas, logrando incluso un descanso nocturno de entre 6 y 8 horas.
Si el bebé ya comió, está sano y sigue inquieto, puedes intentar estas alternativas de consuelo antes de recurrir al chupete:
Contacto físico: Alzalo, pasealo o acunalo para que sienta tu calor.
Alivio físico: Facilita la expulsión de gases o aire deglutido.
Comodidad térmica: Revisa si necesita más abrigo o si, por el contrario, tiene calor.
Higiene: Verifica si necesita un cambio de pañal.
Uso del chupete: Ofrécelo principalmente al momento de dormir (siestas y noche) o cuando las otras alternativas de consuelo no hayan sido suficientes.
https://drive.google.com/file/d/1mGLf479ro6HxxIfOMmaCuciK8b_WUMiN/view?usp=sharing
EL LLANTO DEL BEBÉ:
Al nacer, el primer acto de un niño es llorar. Ante la situación desconocida e impredecible de venir al mundo, y dada su inmadurez e indefensión natural, el bebé utiliza el llanto como su herramienta principal de supervivencia.
Lo que comienza como un acto instintivo se transforma rápidamente en un vínculo de comunicación:
La conexión con la madre: El llanto atrae a la madre, quien lo interpreta y lo transforma en un llamado.
Aprendizaje social: A través de esta interacción, el niño aprende que puede comunicarse con su entorno para transmitir sus necesidades y urgencias.
Identificar por qué llora un recién nacido es una tarea cotidiana que requiere atención y mucha paciencia. Generalmente, la madre desarrolla una sensibilidad única para sospechar qué le sucede a su hijo.
Los motivos más comunes detrás de este lenguaje son:
Hambre: La necesidad más urgente de satisfacer.
Sueño: El cansancio acumulado que el bebé no sabe gestionar solo.
Miedo o Dolor: Reacciones ante estímulos internos o externos.
Deseo de cercanía: La búsqueda de seguridad y contacto físico con la madre o cuidador.
Ahora que tienes todos los bloques de texto "emparejados" y corregidos, el orden lógico para publicarlos sería el siguiente:
El Llanto: El Primer Lenguaje (Este último texto, como intro).
Señales de Hambre y Consuelo (Para entender cuándo comer y cuándo calmar).
La Succión y el inicio de la lactancia (Para advertir sobre el uso temprano de tetinas).
Guía sobre el Uso del Chupete (Cuándo y cómo usarlo correctamente).
Síndrome de Muerte Súbita (SMSL) (Información preventiva vital).
Prevención de Accidentes Domésticos (Cunas, escaleras, cocina, etc.).
https://drive.google.com/file/d/1Nd5L6F355eawhT5tPFozT9Jk_mxtH75a/view?usp=sharing
ALGUNOS CONSEJOS PARA AYUDAR A DORMIR BIEN A TU BEBÉ:
Es común que, alrededor de los 3 meses, los bebés logren dormir con regularidad entre 6 y 8 horas por noche. Sin embargo, para sorpresa de muchas familias, a los 6 o 7 meses suelen aparecer despertares nocturnos reiterados.
Esta etapa es una parte normal y esperable del desarrollo. Se conoce como la "angustia del octavo mes" y se origina por un avance en su capacidad cognitiva:
Permanencia de objeto: El bebé empieza a entender que las personas siguen existiendo aunque no las vea. Sin embargo, no comprende la "separación temporal".
El miedo a la soledad: Si no ve a sus cuidadores, supone que está solo y que ellos podrían no volver, lo que le genera una profunda angustia.
Reflejo en el juego: Esta etapa se manifiesta también cuando el bebé tira objetos al suelo para que se los devuelvan o disfruta del juego de esconderse tras un pañuelo ("¿donde está el bebé? ¡acá está!").
Además de la ansiedad por separación, el sueño puede verse afectado por:
Sobreestimulación: Demasiadas actividades o ruidos antes de ir a la cama.
Cansancio extremo: Paradójicamente, un bebé demasiado cansado tiene más dificultades para conciliar el sueño.
Malestares físicos: Dentición, cólicos o pequeñas indisposiciones.
Es normal observar que el niño o niña:
Se despierta y llora varias veces por la noche tras haber dormido bien meses atrás.
Llora desconsoladamente en cuanto el padre o la madre sale de la habitación.
Se niega a dormir si no hay un adulto cerca o se aferra físicamente en el momento de la separación.
Recomendación médica: Dado que los cambios en el sueño también pueden estar asociados a enfermedades, consulte siempre con su pediatra si nota un cambio repentino en el patrón de descanso o si el bebé parece estar sufriendo algún malestar físico.
https://drive.google.com/file/d/1ciRPtRptKSi6bi90_NJ7taS6RqGWjzFU/view?usp=sharing
CREACIÓN DE UN ENTORNO PROPICIO PARA EL SUEÑO:
Para un recién nacido, dormir es una de las actividades biológicas y psicológicas más importantes. Durante el sueño profundo, el bebé desarrolla su memoria, su sistema nervioso y su autocontrol. Aunque los bebés no tienen ciclos regulares hasta los 4 meses, es posible empezar a moldear hábitos saludables desde el primer día.
Recién nacidos: Duermen de 16 a 17 horas al día, pero en periodos cortos de 1 a 2 horas. No distinguen el día de la noche.
A partir de los 3-4 meses: El sueño comienza a regularizarse, logrando periodos de 5 a 6 horas seguidas durante la noche.
Para reducir el riesgo de SMSL y asegurar un descanso reparador, sigue estas pautas en el lugar de descanso:
Posición: Coloca siempre al bebé boca arriba (sobre la espalda). Nunca de costado ni boca abajo.
Superficie: El colchón debe ser firme, con una sábana bien estirada y ajustada.
Cuna despejada: Sin almohadas, frazadas pesadas, peluches ni protectores. Estos objetos pueden obstruir su respiración.
Cunas alternativas: No uses el "huevito", cochecitos o hamacas como reemplazo de la cuna para dormir habitualmente.
Cohabitación: Lo más seguro es que el bebé duerma en su cuna dentro de la habitación de los padres hasta los 6 o 12 meses.
No al colecho: Compartir la cama aumenta el riesgo de asfixia o aplastamiento.
Ambiente libre de humo: Mantén al bebé alejado del tabaco; ser fumador pasivo es un factor de riesgo crítico.
Temperatura: Evita el sobrecalentamiento. No cubras su cabeza y vístelo según la temperatura ambiente (si suda o está caliente al tacto, quítale una capa).
Seguridad de la cuna: Barandas de al menos 60 cm de alto y barrotes con una separación de entre 4,5 y 6 cm.
Hábitos: Intenta acostarlo cuando aún esté despierto para que aprenda a conciliar el sueño por sí mismo. Evita que se duerma siempre mientras mama, toma el biberón o es acunado.
Ambiente: Usa luces tenues, música suave, masajes o un baño relajante para que asocie estos estímulos con el descanso.
Sin pantallas: Evita la televisión o dispositivos electrónicos antes de dormir.
A medianoche: Si el bebé solloza o se retuerce, espera unos minutos antes de intervenir. Es posible que logre tranquilizarse solo.
Tomas nocturnas: Mantén el ambiente en silencio y con luz mínima. No lo estimules ni le hables fuerte durante el cambio de pañal o la alimentación.
Por la mañana: Si se despierta muy temprano, puedes intentar ajustar la última toma de la noche a una hora que se adapte mejor al ritmo familiar.
Lactancia materna: Es un factor protector del sueño. Se recomienda de forma exclusiva hasta los 6 meses.
Chupete: Ayuda a conciliar el sueño una vez que la lactancia está establecida. Si el bebé no lo quiere, no fuerces su uso.
https://drive.google.com/file/d/191Fhngs7nXA5HybY0rUJE25qeuBYprwU/view?usp=sharing